autor: rosa lópez

Para los que se reservaron de las crónicas, sobre el concierto en Barcelona, las cuales desvelaban lo que el multitudinario grupo canadiense tenía entre manos para la presentación de Everything now, la sorpresa fue inmensa.

Otros pudieron entrever cierta coherencia al Primavera Sound 2017, por el concierto  con escenario 360, que montaron dentro del recinto de forma clandestina y, el cual dejaba ver el Mediterráneo de fondo.

Después de siete años sin pasar por la capital,  Arcade Fire, volvió a desplegar ayer todos sus medios para enfrentarse a sus fans, en un cara a cara y sobre un ring situado en medio de la pista del rebautizado WiZink Center.  Los nueve demostraron que lo quieren todo y lo quieren ahora, confirmaron que siguen siendo líderes  y se acercaron tanto a su público que terminaron con una gran jam en calle Goya rodeados por todos sus fans.

La presencia del cuadrilátero era tan hipnótica que anoche nadie iba a rebatirle nada a los hermanos Butler ni a la señorita Régine Chassagne. Lo dejaron claro comenzando el combate con la canción que pone nombre a su último trabajo homónimo.

A continuación comienza la gira de Infinite y el directo explosivo al que nos tienen bien acostumbrados con Rebellion y No cars no go. Un baile de instrumentos y músicos intercambiables provocaban unas sensaciones únicas entre el público palpitante de más color y batería para sus dispositivos móviles, casi en llamas.

Las luces comenzaron a formar una jaula que rodeaba el escenario para dar paso a My body is in a cage. Cada actuación te envolvía en un videoclip diferente al anterior, hasta que el directo más clásico se puso por delante de la escenografía con Suburbs  y el ya consagrado Ready to start.

El falsete de Chassagne silenció a la masa con Sprawl II junto a cientos de reflexiones de luz contra dos bolas gigantes de discoteca. Una vez introducidos ya en la influencia disco, Reflecktor se hizo con el baile más setentero y potente de este último acto, llevando a los vocalistas a un antepenúltimo baño de masas.

Para terminar con la cabeza bien alta en este cara a cara, el concierto se cierra con We don´t deserve love y de nuevo, Everything now. La expectación por Wake up crecía hasta el infinito para culminar con la actuación de Preservation Hall Jazz Band que, junto a los de Montreal, sumaban dieciséis músicos sobre el escenario.

Lo que el público no esperaba era un bis que se extendió hasta las afueras del recinto, con la multitudinaria banda, improvisando el estribillo por toda la calle para meterse en el parking de Goya y dejarnos a todos con uno de los mejores recuerdos de la cultura musical en Madrid.

Sabíamos que su directo, pese a las críticas del último proyecto, no iba a ser precisamente desalentador y que se iban a mantener bien fuertes en su trono del rock-pop. Sin embargo, la cercanía que lograron con la gran masa llevó la fiesta a cada esquina de su ya incuestionable reinado.