El Donostia Kutxa Kultur Festibala es la tercera cita festivalera del verano en el País Vasco tras el ARF y el Bilbao BBK Live. Con un cartel muy superior al de otras ediciones, el público de San Sebastián no respondió a la llamada de la música. Seguramente la constante lluvia durante las dos jornadas tuvo bastante que ver. Aún así, el festival dejó actuaciones memorables tanto el viernes como el sábado. Allá vamos con un repaso de lo acontecido.

foto Havoc

El viernes comenzó a trompicones abriendo el recinto 30 minutos tarde, justo para el show de Sara Mansilla. La cantautora entretuvo a los asistentes más madrugadores con una potente voz y suaves acordes de guitarra. No faltó una versión ‘Creep’ de Radiohead donde dejó a más de uno con la boca abierta. Nada más terminar, Havoc estreno el escenario Keler con las primeras gotas cayendo. Pese a que todavía no había mucha gente, la banda de Yon Vidaur hizo una buena actuación.

foto Amateur

El bolo de Amateur fue más especial para ellos que incluso que para los propios fans ya que debutaban en directo. Los de San Sebastián se sintieron como en casa toda la actuación e incluso animaron para caldear el ambiente. No faltaron temas de su Debut, aunque se echó en falta clásicos de La Buena Vida. Después fue el turno para los bilbaínos Zea Mays que llenaron la carpa. La voz de Ainora Renteria inundó el escenario y consiguió que la fiesta fuese completa. Además versionaron el tema ‘Get Lucky’ de Daft Punk para deleite de sus fans.

foto Love of Lesbian

Los conciertos carpa es posible que hayan tenido mejor acogida, seguramente porque la gente se resguardaba de lluvia. Esto jugó en contra de Frànçois & the Atlas Mountains que, pese a contar con melodías pegadizas, no consiguieron que la gente se animase a bailar. No será porque no lo intentaron con coreografías con las guitarras enfundadas. Sin embargo Jeremy Jay abarrotó el escenario Matusalem. El norteamericano hizo un repaso de sus éxitos desde A Place where we Could Go hasta su nuevo single Demons. Pero fue el concierto de Love of Lesbian cuando realmente la gente se agolpó en el escenario Keler. La banda catalana siempre salen a darlo todo y, entre anécdotas relacionadas con el barro, ofrecieron un show de alto calibre. No faltaron ‘Club de Fans de John Boy’ o ‘Bajo el Volcán’ que lograron emocionar a los asistentes.

foto The Jesus and Mary Chain

Y por fin los flamantes The Jesus and Mary Chain salieron a escena como cabezas de cartel de la primera jornada. Pese a que no había tanta gente como con Santi Balmes y compañia, los hermanos Reid salieron dispuestos a demostrar quien manda. Y vaya si lo dejaron claro. Comenzaron con ‘Amputation’ demostrando que habían abandonado un poco la distorsión más oscura. Le siguieron varios temas de su recién Damage and Joy pero no se olvidaron de sus temas clásicos. El apoteosis llegó con ‘Just Like Honey’ de su mítico Psychocandy para el disfrute popular. Triunfadores de la jornada sin ninguna duda.

foto Vanessa Zamora

El segundo día fue bastante distinto. Para empezar la lluvia respetó a los asistentes pero la humedad hizo estragos convirtiendo la zona del escenario principal en un mini Glastonbury. Sin embargo la asistencia fue notablemente mayor en esta jornada y la gente estuvo mucho más entregada. La música comenzó con  Vanessa Zamora cuyos temas están entre la tristeza y la alegría. Acompañada por una bajista, comenzó su show con la zona vacía pero acabó atrayendo a la gente.

foto The Divine Comedy

Skakeitan son sinónimo de fiesta. Pusieron de patas arriba la carpa y no es para menos porque se pasaron 45 minutos saltando y dándolo todo. El ska que tocan es muy pegadizo y más si cae alguna versión de Muse o El Columpio Asesino. De la excitación a la relajación, porque The Divine Comedy es eso: temple y maestría en los instrumentos. Neil Hannon mantiene intacta esa pose inglesa tanto en su aspecto como en su música. Los temas de Foreverland suenan frescos y con ritmo pero son los clásicos los que encienden al público. Corto el tema ‘At the Indie Disco’ para meter una cover de ‘Blue Monday’ de New Order, simplemente espectacular.

Foto The Drums

Lookers son una banda del País Vasco francés que meten mucha caña en directo. Se aprovecharon del estilo sala que da la carpa para subir el volumen. Los asistentes no pararon de agitar la cabeza al ritmo de su garage rock. Inmediatamente después, The Drums comenzaron su show con un volumen muy bajo. Jonathan Pierce, líder de la banda, pidió disculpas muy educadamente y en apenas 5 minutos solventaron el problema. Sin contar ese bache fue un bolo redondo en el que todo el público bailo sin importar el barro. No faltaron temas de su Abysmal Thoughts que sonaron especialmente bien.

foto The Hives

Vulk notó el bajón de gente ya que actuaron detrás de The Hives. Y es que los suecos -con trajes de blanco y negro- son una apisonadora en directo. Todos sus temas suenan atronadores desde ‘Main Offender’ hasta ‘Tick Tick Boom’. Pelle Almqvist, líder del grupo, es un frontman a la antigua, es decir, bajando al público, animando a cantar, oe oe y todos los clásicos. Aunque esto puede jugar un poco en su contra ya que tanto tiempo jaleando al público parece que pierden tiempo de actuación. The Hives tienen una lista infinita de temas y no aprovechan su tiempo pero cuando tocan tiemblan los cimientos.

foto Kokoshca

Tras The Hives fue el turno para Kokoshca. El cuarteto de Pamplona casa en cualquier festival de indie rock de la península y una vez más no defraudaron. Un comienzo bucólico y experimental fue la ante la antesala para sonidos más distorsionados y letras punzantes. Una pena que en el segundo tema el sonido petardease aunque lo solucionaron bastante rápido. Hercules & Love Affair dieron el broche de oro con baile, luces y una fiesta impresionante. Para los más valientes les quedó el Paddock con fiesta hasta pasadas las cinco, pero para el resto de los mortales solo nos queda pensar ya en la edición de 2018.