Cómodo, familiar y buen cartel. Con esas tres características se puede definir esta última edición del festival Vida. Pese a competir con auténticos gigantes de la escena festivalera catalana, el evento se ha hecho un hueco por su propuesta naturista y, sobretodo, diferente. Ha ido creciendo año tras años pero este 2017 se ha confirmado como un festival a tener en cuenta. Vamos a ver qué ha acontecido durante estos tres días.

El mallorquín Joan Miquel Oliver ofreció un show de folk electrónico que casa perfectamente con el espíritu del festival. El cantautor ganaría más en un escenario pequeño pero él, como artista, es enorme. Alien Tango se encuentran inmersos en una gira nacional que les está llevando a la mayoría de eventos del país. Los murcianos pusieron toda la carne en el asador y se entregaron al público.

La siguiente decisión fue difícil, ¿Parcels o Rusos Blancos? Los primeros se desgañitaron en el escenario con un sonido que podría recordad a unos jóvenes Daft Punk. Hay que seguir a estos chicos de cerca. Por otro lado, los madrileños se dejaron la piel sobre el escenario. Hubo desde momentos más movidos hasta temas más lentos y bucólicos.

Desde Francia y con amor llegaban Phoenix. Liderados por enérgico Thomas Mars, hicieron un repaso a todos los hits de su carrera. Empezaron con ‘Lisztomania’ y fue un parar de bailar. Su nuevos temas de Ti Amo se acoplan perfectamente al show de los de Versalles. Sin duda una de las actuaciones del festival que, además, certifica el buen estado de forma de la banda en su regreso.

Para cerrar esta primera jornada, Las Bistecs saben qué hacer y cómo hacerlo para alargar la noche. El solape era cuanto menos de calidad con Erol Alkan haciendo una sesión que consigue que se pare el tiempo al ritmo de sus temas.

Si la primera jornada comenzó a toda pastilla, en la segunda el Vida iba a meter la quinta marcha. El escenario del bosque se llenó para ver el concierto de Pavvla. La catalana, portando solamente su guitarra, demostró a los asistentes que no se necesitan luces ni fuegos artíficiales para da un concierto de grandes dimensiones. Y es que Pavvla solo necesita su voz y un par de acordes para emocionar.

Tanto Dr. Dog como Devendra Banhart dejaron a los asistentes del festival contrariados. Con el primero los fans salieron encantados pero los curiosos que se acercaron se aburrieron de manera notable. Sin embargo Devendra Banhart opositó para el peor concierto de la edición. Una pena porque el venezolanoestadounidense es un artista desde los pies hasta la cabeza. Sin embargo su banda no estuvo a la altura de su posición en el cartel.

Los Punsetes siempre dan grandes conciertos. En parte es por sus actuaciones y la otra parte es el entregado público que tienen enfrente. La contraoferta eran Real Estate y su indie rock punzante. Los de Nueva Jersey tienen nuevo disco bajo el brazo y lo defienden con nota en directo. Sus fans se vuelcan con ellos coreando las canciones y eso da a sus shows un toque diferente.

¡Qué se puede decir de The Flaming Lips! Los de Oklahoma City son una apisonadora en directo desde sus inicios. Pasan los años y la banda de Wayne Coyne siguen dando grandes conciertos. Su actuación exclusiva en el Vida y no fue una excepción, además incluyeron sus clásicos globos gigantes que lanzaron al público. Entre sus hits incluyeron la versión de ‘Space Oddity’ de David Bowie que emocionó a los asistentes. No serán la mayor banda del mundo, pero seguramente quedará para la historia su magnífico show.

Con un poco más de frío de lo normal, el sábado se puede traducir como el gran triunfo de las pequeñas bandas. My Expensive Awareness dieron más de media hora de concierto que gusto tanto a los fans como a los nóveles. Y eso es un éxito para cualquier banda.

El silencio fue absoluto durante el conciertos de Rosalía y Raul Refree. La propuesta de este dúo dejó sin palabras a más de uno con su el cantautor y la cantaora flamenca. Tras estos, Mishima dieron un conciertazo bajo una puesta de sol rojiza. Energía, temas y, sobretodo, especial.

El último gran cabeza de cartel, Fleet Foxes, eran uno de los principales reclamos no solo del día, sino de todo el festival. Los de Seattle ofrecieron luces y claros durante su show. Los temas viejos como ‘Mykonos’ o ‘Helplessness Blues’ sonaros perfectos. Sin embargo las nuevas composiciones de su último disco Crack-Up parece que les falta un toque extra para ser sublimes. En términos generales no fue un mal conciertos, pero sí que puedo ser mejor.

Para finiquitar, el cuarteto Warpaint dieron un espectáculo de principio a fin. Su disco Heads Up es una bomba en directo, sobretodo su tema ‘New Song’ con el que la gente se volvió loca a canta y bailar. Todo un placer asistir a un concierto de las norteamericanas.

Y ya hay un primer artista confirmado para la edición de 2018 y se trata de Nick Mulvey. Hay ganas de que llegue el año que viene otra vez para disfrutar de este gran festival.