Autor: Rosa López

La inquietud se palpaba desde calle la Palma. Giré la esquina sobresaltada, no había nadie en la puerta de la sala Siroco. Media hora quedaba para que empezara el concierto, y el público ya se hacinaba entre la oscuridad del mítico sótano de Malasaña. Todos sospechábamos la  explosión cromática de sonido, que nos esperaba en escasos minutos y que nos iba a hacer viajar a la Tailandia de los setenta.

El trío instrumental tejano anunciaba sold out dos semana previas a subirse a los escenarios en Madrid y Barcelona. Nadie quería perderse ni un minuto de esta psicodelia tan singular. Puntualidad británica. Muchos anglosajones y un ambiente sencillo, quisieron dar la bienvenida  a Laura Lee al bajo, Mark Speer a la guitarra y al batería, que me hipnotizó con sus breakbeats, Donald Johnson.

-Nadie ve al batería, pero todos escuchan que es negro-  rumoreaba el tipo a mi derecha. La base de Khruangbin bebe de un Thai Funk que logró poseer, el viernes en Madrid, el cuerpo de los más retraídos y que ha evolucionado hasta convertirse en algo totalmente genuino.

Con todo el mundo, su último trabajo, ha supuesto el estreno más esperado del mes de enero. Esa noche todo sumaba, el nivel de excitación crecía por momentos hasta que no cupo entre las cuatro paredes de la mítica sala de conciertos con Lady & Men. El trance vino de la mano de María también y arrastró el viaje hasta el clímax final con People Everywhere.

Tonos de guitarras mercuriales, atmósferas espaciales y oleadas tranquilas de surf, hicieron que me teletransportara a una película de Tarantino. Sin duda, uno de los conciertos del año para los amantes de soul y el R&B.